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jueves, 4 de junio de 2020

Ambora Paraje San Ignacio 2018 (Tacoronte Acentejo) y Let Us Hear your Voice (Pennywise) - Cap.43

El último capítulo lo dejamos en el nordeste y Tenerife y por aquí seguimos. Hoy nos vamos muy cerca de allí, al valle de Tegueste para conocer una de las que para mi es una de las revelaciones en materia de vinos insulares, Paraje San ignacio de Ambora.

El valle de Tegueste se encuentra ubicado muy cerca de Taganana, pero se trata de una cercanía relativa ya que están separados por el Macizo de Anaga. Esta zona está amparada por la Denominación de Origen Tacoronte Acentejo, pero es una de las subzonas más diferenciadas dentro de la DO, hasta el punto de que podría ser una DO autónoma. Pero ésto que quede como una opinión subjetiva y personal en cuanto al estilo de sus vinos, que no está el horno de las denominaciones canarias como para para meterle más bollos.

El vino de hoy es una rareza de las que me encantan. Si en el capítulo anterior hablábamos de que los vinos de Envínate son conocidos mundialmente, Ambora es toda un revelación que apenas comienza a darse a conocer entre el wineloverismo local, pese a llevar ya cuatro generaciones elaborando vinos. El joven Felipe Hernández González tras formarse en Loire (Francia) toma el relevo de esta bodega familiar para dar un gran salto de calidad, eso sí, respetando las variedades de uva autóctonas y los métodos de elaboración tradicionales, muy en la línea de los vinos de Envínate. (Ya sé que las comparaciones son odiosas, pero no se me ocurre mejor forma de hilar y explicar el estilo de elaboración)

Había probado su vidueño joven y me había parecido un buen vino, pero este Paraje San Ignacio 2018 es sin duda un primera división. Está fermentado en lagar abierto con Listán Negro, Negramoll y un pequeño añadido de uvas blancas (Listán, Marmajuelo y Vijariego) que le aportan una frescura extra a un estilo de tinto que ya de por si la tiene. 9 meses en barricas usadas redondean el resultado sin tapar ninguno de sus atributos. Es Tegueste a tope.

Habrá que ver como evoluciona con el paso de los años, pero de entrada apunta muy bien. Por los 15€ (aprox.) que cuesta vale la pena hacerse con un buen arsenal para verlo madurar. Y por otro lado habrá que atender a las próximas salidas al mercado de esta bodega, para comprobar si esta maravilla es algo más que un destello fugaz. Apuesto a que sí.

Ya que estamos con un rareza vinícola vamos a maridarlo con otra pieza musical que se sale un poco  de lo predecible. Pennywise son toda una leyenda del punk californiano, surgidos en medio de esa ola que lanzó a fama a bandas como Bad Religion, Nofx o The Offspring.

Sin embargo el tema de hoy forma parte de "All or nothing" un disco marcado en rojo en su discografía, hasta tal punto de que ni siquiera aparece en el listado de su web oficial. El motivo es que en 2009 Jim Lindberg, su cantante de toda la vida deja la banda y es sustituido por Zoltán Téglás, lider del grupo de hardcore Ignite para grabar este trabajo en 2010.


Se puede sustituir a un bajista, a un guitarrista, o a un bajista y se nota, porque cada músico tiene su estilo, pero con un cantante la cosa se agrava, especialmente en este género donde la base musical es muy similar en todas las bandas y las voces suelen marcar la diferencia. All or nothing no suena a Pennywise y mucho menos a Ignite.

Dicho lo cual, esto no debería tomarse en sentido negativo, salvo que uno sea fan acérrimo e irracional de Pennywise. El disco está muy bien, y esta canción, "Let us here your voice"es todo un himno para una banda que es abanderada de una corriente (que no género) llamada skate-punk. Dan ganas de salir a patinar las calles. La letra es todo un alegato libertario, un puñetazo en la mesa que viene al pelo en estos días tan extraños.

Por cierto, spoiler, Jim Lindberg volvió a la banda y editaron en 2018 otro discazo. Ya hablaremos.


jueves, 26 de abril de 2018

Yaiza Esencia Tinto 2016 (Lanzarote) y Telegraph Avenue (Rancid) - Cap.35

En el capítulo anterior hablamos de como el éxito de Nirvana abrió las puertas del mainstream a Green Day y Offspring y éstos, a su vez, a otros grupos de punk californianos como NOFX, Bad Religion o Rancid.

El "Let's go" de Rancid, fue uno de los discos que compré a ciegas en aquella época, sin apenas haber escuchado una de las canciones de la banda, cautivado por el sonido de sus compañeros de sello y por el videosingle "Salvation". A lo tonto este disco llegó a vender casi un millón de copias.

Rancid sin embargo tanto estética como musicalmente tenían un color diferente a lo que se estaba moviendo en California en el 94. Hacían un punk más punk, más clásico, no tan melódico y veloz, pero más crudo, acercándose más al sonido británico de finales de los 70 y principios de los 80 y en eso tuvo mucho que ver la incorporación a la guitarra de Lars Frederiksen, ex-miembro de los míticos UK Subs, uno de los grupos ingleses protagonistas de esa primera ola del punk. Por otra parte Tim Armstrong, co-fundador de Rancid siempre ha tenido especial interés por el ska y la música jamaicana, así como su fusión con el punk, mezcla de géneros que ya practicaba en su anterior banda, Operation Ivy y que se fue apareciendo a pinceladas en sus discos posteriores, especialmente en el "Life won't wait" de 1998. 

He de decir, que en el siglo XXI les perdí en cierto modo la pista. Escuché sus discos de esta etapa, pero me parecían demasiado monótonos, más de lo mismo y muy faltos de chispa. En esta época tanto Tim como Lars estuvieron también dedicándose a otros proyectos musicales.
Sin embargo, en 2017 editan "Trouble Maker". Un discazo de esos que a primera oída gusta, pero a la segunda engancha (editado hace casi un año y no me había puesto a escucharlo a fondo hasta el mes pasado). Posiblemente sea su mejor trabajo en cuanto a sonido y en cuanto a composición y si no es el mejor seguro estará en el top (aún tiene que airearse unos meses más, para ver cuanto da de si). Se nota la madurez de la banda y despliegan mejor que nunca esa mescolanza de estilos que van desde el clásico punk británico hasta el hardcore más extremo, con guiños al ska, reminiscencias irlandesas (o de Boston) y ese puntito hooligan que les caracteriza.


El temazo que hoy nos atañe, "Telegraph Avenue" no es una canción de esas que marcan la historia de la música como otras de las que hemos hablado en este blog, ni siquiera será la mejor de la discografía de Rancid. Pero es una composición muy bien hecha, sencilla pero con gusto, muy Rancid pero con regustito a The Clash y muy fácil de digerir.

Yaiza Esencia Tinto 2016 de Bodegas Vega de Yuco seguramente tampoco pasará a la historia de la enología. Quizás no sea el mejor ejemplo del terroir lanzaroteño, ni el arquetipo de la tipicidad de los tintos de la isla (si es que existe tal cosa en un lugar sin tradición de tintos, donde el 85% de la producción es de blancos). Pero al igual que el temazo de Rancid se deja beber muy bien y se adapta incluso a los paladares más comerciales, o a eso que llaman "estilo internacional" sin perder la originalidad y ese "vulcanismo" que está tan ¿de moda?. Está muy bien para alguien que quiera salirse de sus regiones habituales sin arriesgar demasiado. Moderadamente friki por unos 10€ la botella, menos de lo que cuesta un disco.

viernes, 3 de febrero de 2017

Marba Tinto Barrica 2015 (Tacoronte Acentejo) y Obcequeitor (Mamá Ladilla) - Cap.20

El mundo del vino está lleno de "obcequeitors". Mucho postureo, mucho elitismo, mucho esnobismo, mucho gurú y sobre todo mucha gente perdida. El mundo del vino es una selva y ante el cartel de peligro que indican las cartas de algunos restaurantes o los infinitos lineales de algunos supermercados es normal que la mayoría se asuste y coja el camino fácil de la cerveza y el gin tonic. La cerveza es futbolera, playera y de bareto, mientras que el vino parece ser de frac y monóculo.

Lo sumilleres asustamos cuando hablamos con tecnicismos que ni nosotros entendemos. Para los bodegueros su vino siempre es el mejor y los demás hacen trampas. Los cuñados asustan cuando nombran regiones que no sabríamos ni siquiera ubicar en el mapa, exóticos lugares donde se cultivan uvas innombrables. Tres enteradillos alrededor de una mesa hacen "winebullying" al cuarto en discordia si se le ocurre comentar alguna característica del vino que están tomando, pues no tiene ni puta idea. Los chovinistas defienden los vinos de su tierra a muerte (éstos son en cierto modo necesarios). Los riberistas y riojistas son como madridistas y culés, sus equipos son los mejores y punto, ¿para qué vamos a televisar un Betis - Sporting?. Los elitistas van de invitados a una fiesta y se llevan su Château Palmer, pero para bebérselo ellos, ya que los vinos de menos de 100€ les producen acidez. Y no se te ocurra pedirles una copa. Sería un desperdicio, no lo sabrías apreciar. Los gurús te dirán lo que tienes que beber y lo que no, pero no olvides que tú tienes tu gusto al igual que yo tengo el mío.

Hay mucha obcecación, mucho complejo, mucho aparentar y mucho fantasma. Y sí, los fantasmas dan miedo a mucha gente.

Si te gusta Ribera del Duero, bebélo, si te gusta probar cosas nuevas, pruébalas. Si quieres un tinto de verano, adelante, sin miedo. Y si te gustan los vinos de tu tierra defiéndelos. Pero siempre sin miedo, sin complejos, disfrutando del vino y de la charla que lo rodea. A la mierda el qué dirán.

Hoy vamos a recomendar un Marba Tinto Barrica 2015, de Tacoronte-Acentejo (Tenerife), elaborado en un 85% con listán negro. No es el tinto más cool de Canarias y seguramente no es el mejor ejemplo de listán negro, pero es un top, muy bebible. No es casualidad que cada año arrase en concursos regionales e internacionales. De lo mejores tintos que vas a encontrar Canarias por menos de 12€.

Y nada mejor para acompañarlo que un potaje de lentejas, o bien, un temazo de Mamá Ladilla, trío madrileño liderado por Juan Abarca (voz y guitarra).  Definen su música como como "punk rock progresivo y zafio". A simple oída suenan muy punk, pero si prestamos un poco de atención comprobaremos que las estructuras musicales con las que juegan son una barbaridad. Las letras son dignas de estudio, mucho humor a la par que mala leche. Si te gustan los Toy Dolls y La Polla Records deberías dedicarles un rato.

Obcequeitor aparece en su cuarto álbum, Requesound, mi favorito de entre toda su discografía.